-Hasta mañana-se despidió uno de los dependientes.
-Adiós-se despidió Diana con una sonrisa.
-Te quiero mañana a las seis y media abriendo la tienda, ¿me has oído?-le dijo al chico Kurt.
El chico asintió y salió de la tienda. Diana cogió el trapo y siguió limpiando las estanterías. Kurt hacía caja y contaba las ganancias del día. Sin poder evitarlo, sus ojos azules se fueron hacia Diana. La nueva chica trabajaba. Si bien aún no entendía la mecánica de una tienda, se esforzaba por hacerlo lo mejor posible. De todos modos solo era su primer día. Suspiró y cerró la caja. Cogió su chaqueta de cuero ajada y se la puso.
-Vamos-la dijo a Diana- cerramos.
Ella le miró.
-No he terminado de...-le contestó señalando la última estantería.
-Déjalo-interrumpió Kurt cogiendo las llaves de la tienda- ya lo terminarás mañana. Cerremos, es tarde.
Diana asintió y, dejando el trapo en la estantería, cogió su chaqueta de tela. Kurt apagó las luces y ambos salieron de la tienda. Cerró con la llave y bajo la malla metálica de seguridad que cerró con un "click" del candado. Diana pegó un par de saltitos para quitarse el fresco de la noche. Kurt se guardó las llaves y se encendió un cigarro que rápidamente aspiró. Expulsó el humo con los labios fruncidos.
-Bueno, hasta mañana...-habló Diana.
-¿Vives por aquí?-preguntó Kurt.
-No, vivo en... vivo lejos. Tengo que caminar un rato hacia allí-contestó ella señalando con la cabeza la avenida que bajaba.
Kurt asintió y dio otra calada. Diana se movió algo incómoda y nerviosa.
-Bueno... me voy.
-Claro.
-Adiós.
-Hasta luego.
Dio media vuelta y comenzó a bajar la avenida. Bueno, el día no había sido para nada malo. Había encontrado trabajo y la tienda estaba bien. Kurt, el jefe no la exigía más de lo que ella podía dar. Aun que claro... solo era su primer día. Ya vería cuando llevase un mes... Sin poder evitarlo recordó a su jefe. ¿Cuántos años tendría? ¿Veinticinco? ¿Veintiséis? ¿Cómo había conseguido tan joven un negocio como la tienda de discos y que le fuera tan bien?
-¿En que piensas?-la asaltó la voz de Kurt a su lado.
Diana dio un bote. Sorprendida. Miró a su derecha. Allí estaba él.
-¿Qué haces? ¿Me estás siguiendo?-le preguntó algo bruscamente, sin saber muy bien por qué.
Kurt sonrió de lado y dio otra calada.
-Yo también vivo en esta dirección-la explicó- ¿En qué pensabas? Tenías cara de concentración.
-Em... en nada-se apresuró a decir Diana poniéndose algo colorada.
-No eres de aquí, ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes?
-Estás demasiado pálida-bromeó Kurt- y cuando me has dado tu carnet ponía que eras de Alaska.
-Ah, claro-medio sonrió Diana- "Que tonta"-pensó.
-¿Qué hace una chica como tú tan lejos de su casa?
Diana le miró y suspiró cuando volvió a mirar a la calle.
-Necesitaba... despejarme.
-¿Despejarte? Pues vaya viajecito que te has pegado para "despejarte".
-Tú... no lo entiendes. Es... complicado-explicó ella.
-Tengo toda la noche. No suelo irme a la cama hasta las doce-la guiñó un ojo Kurt.
Diana no supo que contestar a eso, simplemente su cuerpo optó por sonrojarse un poco más. Él sonrió de lado y dio otra calada al cigarro. Las calles de Los Angeles en esos momentos estaban con gente que empezaba a moverse para disfrutar de la noche. Aun que había ruido, un silencio cayó sobre ambos durante unos minutos en los que Diana sentía el nerviosismo recorrerle el cuerpo y en el que Kurt terminó de fumarse el cigarro. Dejándolo caer al suelo y pisándolo con la suela de su bota negra.
-¿Quieres comer algo?-la propuso mirandola fijamente con sus ojos azules.
Diana, simplemente, no pudo negarse.
****
Roxanne miró la puerta del local de grabación. Cerrado. Como no. Era tarde. La noche había caído hacia horas. Gruñó molesta. Se había pateado Los Angeles de arriba abajo para encontrar "The Bourbon Room". Todo el mundo lo conocía pero poca gente sabía no solo darla la calle sino indicarla el camino y total... aun que se lo indicasen no se enteraba y a los dos minutos necesitaba una nueva indicación.
Ahora estaba allí. Delante de la puerta cerrada del local de grabación.
-Genial-murmuró.
¿Y ahora que hacía? Resopló y se dejó caer junto con su maleta y su guitarra en el suelo del pequeño portalito interior que tenía la puerta del sitio. Además, no había cenado nada y sus tripas se removían quejándose de la falta de alimento.
-Esto parecía más fácil cuando lo planeaba todo en mi cabeza-se dijo a sí misma.
En "The Bourbon Room"no paraban de entrar gente y gente y se escuchaba alguna melodía amortiguada por el edificio desde su interior. Suspiró y sacó su guitarra.
http://www.youtube.com/watch?v=2-hyDT22YYQ
Si no tenía nada que comer al menos se distraería tocando un poco la guitarra y con suerte alguien la daría algo. Dejó rápidamente caer su voz
Roxanne:
She don't need anybody to tell her she's pretty.
She's heard it every single day of her life.
He's got to wonder what she sees in him
when there's so many others standing in line.
She gives herself to him,
but he's still on the outside.
She's alone in this world.
She's nobody's girl.
She's nobody's girl.
She's show up at his doorstep in the middle of the night.
Then she disappears for weeks at a time.
Just enough to keep him wanting more
but never is he satisfied.
And he's left to pick up the pieces.
Wondering what does he do this for.
She's off in her own little world.
She's nobody's girl.
She's nobody's girl.
He said:
"Before i met her, I didn't love nothin'.
I could take and leave it -that was okay.
She brings out a want in me
for things I didn't even know that I need"
She does anything she wants any time she wants to
with anyone - you know she wants it all.
Still she gets all upset over the least little thing.
Man, you hurt her, it makes you feel so small.
And she's walking contradiction
but I ache for her inside.
She's fragile like a string of pearls.
She's nobody's girl.
She's fragile like a string of pearls.
She's nobody's girl.
She's nobody's girl.
She's nobody's girl.
Roxanne suspiró y decidió guardar su guitarra. Se abrochó la chaqueta y acomodó su maleta. Hoy su cama improvisada prometía ser mucho más incómoda que el banco en la estación de autobuses. Cerró los ojos y rápidamente se durmió.
****
-¿Y bien?-preguntó Kurt.
-¿Y bien qué?-contestó Diana.
-¿Qué es lo "complicado"?-dijo Kurt haciendo comillas con los dedos antes de volverse a encender otro cigarro.
El bar-restaurante en donde estaban, estaba lleno de gente joven. Era de platos combinados y comida rápida. Asientos de cuero marrón y mesas de cubierta de plástico de colores chillones. Unos ventiladores temblequeaban en funcionamiento repartidos en el techo. Sonaba "You were always on my mind" de Elvis por una cadena de la radio.
Diana suspiró.
-Vine a Los Angeles para seguir estudiando mi carrera de medicina.
Kurt silbó.
-Joder-dio una calada al cigarro- ¿Medicina? ¿Me lo dices en serio?-ella asintió con la cabeza- Joder, yo no estudiaría medicina ni por un millón de dólares...-Diana simplemente se encogió de hombros- ¿Te gusta la medicina?
-Sí... bueno. Está bien.
-Vaya entusiasmo...-la miró fijamente y alzó una de sus rubias cejas- ¿Y cómo es que has terminado en mi tienda de discos? Deberías estar estudiando tomos y tomos de anatomía, química, física y toda esa mierda.
-Lo sé. Eso les dije a mis padres pero la verdad es que no tengo ninguna intención de ir a la facultad a seguir con los estudios.
-¿Por qué?
-Porque quiero vivir mi propia vida-replicó Diana.
-¿No la vivías en Alaska?-Kurt dio un toque al cigarro, haciendo que la ceniza cayese en el cenicero.
-Los menús-les dijo la camarera dándoles unos folios alargados- ¿Qué van a beber?
-Una cerveza-pidió Kurt.
-Una coca cola, por favor.
La camarera asintió y se fue a la barra.
Durante unos minutos ambos se quedaron callados. Kurt miraba desinteresadamente lo que había mientras fumaba. Diana simplemente no sabía muy bien la razón por la que estaba con su nuevo jefe en una cafetería hablando tan tranquilamente de su vida. Aun que si tenía que ser sincera, necesitaba hablar con alguien. En aquella ciudad estaba sola. No conocía a nadie. Y la idea de tener conversación durante un rato la animaba y... que narices, también necesitaba desahogarse.
-En Alaska vivía la vida que mis padres querían para mí-empezó a hablar ella. Kurt no dijo nada, simplemente la miró con sus ojos azules mientras daba una nueva calada y dejaba el menú sobre la mesa- Ni siquiera elegí yo estudiar medicina. Nunca se me ha dado mal estudiar y no me negué. Tampoco es que la medicina me emocione... pero lo que realmente me gusta es la música. El rock. Mis padres son gente muy conservadora y para ellos el rock no es... ni una opción. No entienden lo que es vivir la música. Mientras yo veo una forma de vida, ellos ven a un grupo ruidoso de jóvenes con guitarras y con el pelo despeinado. Nada más-Kurt sonrió de lado. Diana suspiró y se apoyó en el reposa espaldas- Además soy... soy el maldito ejemplo a seguir. Tengo tres hermanas más pequeñas que yo y... bueno...
-Tus padres te exigen más a ti.
-Si.
-Siendo la mayor quieren que les des un camino que seguir a tus hermanas, es comprensible. Todos los padres lo hacen.
-Ya pero... ¿Hasta el punto de no dejarme vivir mi propia vida? ¿La vida que yo realmente quiero?-ella suspiró- No sé... tal vez soy yo o... que no lo entiendo. Me supera... Ellos... Ellos creen que soy una genio. ¡El futuro de la medicina! Pero no entienden que yo no quiero eso. No deseo premios por descubrir un nuevo medicamento o por operar a un anciano moribundo y salvarle la vida...
-Algo muy respetable-añadió Kurt con algo de guasa.
-Sí, no lo niego-siguió Diana- pero... no es lo que quiero.
-¿Y qué quieres?-preguntó él antes de dar una calada.
Diana le miró.
-No lo sé. Yo solo... yo solo quiero vivir mi vida y en Alaska no iba a hacerlo.
Kurt asintió. La camarera les trajo las bebidas y les preguntó si sabían que iban a querer.
-Yo una hamburguesa, poco hecha-pidió Kurt.
-Yo una ensalada.
Cuando la camarera se fue Kurt se apoyó en la mesa con los codos, cruzando los brazos sobre la cubierta de plástico.
-Creo que hiciste bien. En Alaska te habrías marchitado entre libros y libros que estudiar... y habría sido una pena-la sonrió.
Diana sintió que la boca se le quedaba seca. Oh dios... ¿estaba su jefe ligando con ella o eran imaginaciones suyas? No, ESTABA LIGANDO. Se sintió nerviosa pero para nada ofendida. La verdad es que nunca había pasado por algo así en toda su vida. Siempre estaba entre libros de estudio. Se removió en su sitio y decidió cambiar de tema de conversación.
-¿Y tú?
-¿Yo?
-Sí, tú. ¿Cómo es que eres dueño de una tienda de discos? ¿No eres demasiado joven?
-¿Eso crees?-sonrió Kurt echándose hacia atrás y apoyándose en el reposa espaldas.
-¿Cuántos años tienes?
-¿Cuántos crees que tengo?
-Veintiséis-él alzó las cejas-¿Veinticinco?-él rió- ¿Qué?-protestó ella- ¿Cuántos tienes?
-Veintisiete.
-Ah bueno, entonces eres lo suficientemente viejo para tener tu propio negocio-le picó Diana con una sonrisa a medias.
Kurt rió su gracia.
-¿Acabas de llamar viejo a tu jefe o son imaginaciones mías?-preguntó él con una media sonrisa antes de dar otra calada al cigarro ya prácticamente consumido del todo.
-Imaginaciones tuyas-contestó poniendo cara de niña buena Diana.
Kurt sonrió más y apagó el cigarro en el cenicero. Se quitó la chaqueta de cuero.
-La tienda era de mi tío. Como no tenía hijos me la dio a mí.
-Ah, ya entiendo. Ahora tiene todo más sentido.
Él alzó una ceja encantado.
-¿Sabes tocar algún instrumento?-la preguntó.
-No, ninguno.
-Eso no puede ser. Todos los jóvenes de Los Angeles saben tocar al menos la guitarra. ¿No quieres disfrutar del rock? Aprender a aporrear la guitarra es el primer paso. Yo sé tocar la guitarra.
-¿Te estás ofreciendo voluntario para darme clases?-dijo Diana sin darse cuenta. En cuanto se percató de la invitación que acababa de lanzarle a su jefe se puso colorada lo que ocasionó unas risas por parte de Murray.
****
El reloj marcaba las 00.00 a.m cuando Kurt y Diana salieron de aquel bareto-restaurante. Se oía algún claxon a lo lejos y las calles estaban medio desiertas. Diana se guareció en su ligera chaqueta de tela. Kurt se cerró la cremallera de la chaqueta de cuero.
http://www.youtube.com/watch?v=NbhXmSBlS_U
-¿Quieres...?-preguntó él. Ella le miró interrogante-¿... tomar... algo?
Diana sonrió, algo azorada y negó con la cabeza.
-No, creo que... me voy a casa ya-le contestó ella empezando a caminar de espaldas hacia calle abajo, Kurt caminaba tranquilo hacia ella-Ya... Nos vemos mañana-se mordió los labios y asintió- Nos vemos mañana.
Kurt:
Oh-ou-ouhhh
Ye-ye-yeahh...
La miraba con sus ojos azules fijamente. Diana negó con la cabeza y le dio la espalda. Kurt se puso a su lado en la acera, mirándola.
Kurt:
I feel hungry.
It's hunger
that tries to keep
a man awake at night.
Are you the answer, I shouldn't wonder
when I can feel you whet my appetite.
With all the power you're releasing.
It isn't safe to walk the city streets alone.
Anticipation's running through me.
Let's find the keys and turn the engine on.
I can feel you breathe.
I can feel your heart beat faster.
La cogió del brazo, poniéndose delante suya y pegándola a él sin ningún tipo de pudor.
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Diana sonrió y negó con la cabeza, pasando a su lado.
Kurt:
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana le miró.
Diana:
Be my little baby.
Kurt se mordió el labio con una sonrisa y la siguió calle abajo.
Kurt:
I get frightened in all this darkness.
I get nightmares I hate to sleep alone.
I need some company,
a guardian angel,
to keep me warm
when the cold winds blow.
La agarró de la cintura.
Kurt:
I can feel you breathe.
I can feel your heart beat faster.
La dio una vuelta y la señaló con el dedo índice mientras esbozaba una media sonrisa.
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little baby.
Be my little baby.
Él se acercó a ella, haciéndola retroceder hasta la pared del edificio. Diana le miraba con sus ojos verdes con el corazón en la boca.
Kurt:
Just like Ronnie sang,
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little baby...
Baby, my darling...
Kurt:
I feel a hunger...
It's a hunger.
Tan cerca de ella que casi podía besarla.
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Diana:
Oh oh oh ohhh
Kurt:
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little babe...
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little baby
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Diana:
Oh oh oh ohhh
Kurt:
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little babe...
Kurt:
Take me home tonight.
I don't want to let you go till you see the light.
Take me home tonight.
Listen honey
just like Ronnie sang:
Diana:
Be my little baby
Kurt la miraba fijamente con sus ojos azules, tanto que Diana podía sentir como su estómago se encogía de nerviosismo y excitación. La sonrió de medio lado. Diana se preguntó si Kurt sabía lo bien que le quedaba ese gesto en su rostro, seguramente sí y por eso lo hacía siempre.
-¿Qué me dices?-la susurró él.
Diana tragó saliva.
-Yo...yo...
Él se inclinó lentamente para besarla. Diana se escabulló, terriblemente roja y murmuró un "hasta mañana" antes de meterse en el portal que había a su derecha. Kurt sonrió y miró hacia arriba. El edificio afilado y estrecho le saludó en la noche. Aquella chica le había revolucionado entero. Le atraía como un imán. La luz de una de las ventanas del segundo piso se iluminó a los pocos minutos y Kurt sonrió más ampliamente.
No iba a ser tan fácil.
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